El carbón ya no es prioritario en la política energética de China

muralla We are GPG

El economista español Daniel Lacalle auguró en la Reunión Funcional de 2016 el fin a medio plazo de la generación con carbón.

Cuando se cumple un año de dicha predicción, el Gobierno chino da a conocer que, tal y como establece en el decimotercer Plan Quinquenal para la Energía en China, interviene y cancela los permisos, así como el proceso de construcción de centrales eléctricas de carbón en todo el país.

La paralización de 30 centrales térmicas de carbón, con una capacidad combinada de 17 GW, pone de manifiesto que las autoridades chinas quieren abordar la cuestión del exceso de capacidad. Además, otros 30 grandes proyectos de centrales de carbón, que todavía están en fase de desarrollo, también han sido detenidos. En su caso, las líneas de transmisión de alta tensión desde el oeste del país hasta los centros de carga en el este, ya estaban en construcción.

La cancelación de más de 100 GW por parte de China supone el equivalente a la capacidad combinada de carbón de Reino Unido y España. Hasta ahora, el Gobierno chino había evitado interferir en proyectos ya contratados y financiados, sin embargo, en esta ocasión, aún cuando las pérdidas serán importantes y generarán disputas, consideran que hubiera resultado más costoso, en torno a los USD 20 mil millones, gastar dineros en centrales térmicas no necesarias.

¿Qué significa?

Con esta medida, parece que China está afrontando el problema de las sobrecapacidades convencionales y trata de dar los primeros pasos hacia una solución. El análisis de las motivaciones que llevan al gigante asiático a tomar esta decisión puede tener una triple visión.

Por un lado, China ha calculado que en 2036 ya alcanzaría sus emisiones de carbón previstas para 2050 en el Acuerdo de París, por lo que esta nueva posición podría tener un tinte medioambiental. Por otro lado, el Gobierno ha anunciado que invertirá USD 363 billones en cinco años en renovables, al igual que está ocurriendo en La India, que también ha paralizado la construcción de centrales de carbón y ha apostado por estas instalaciones. Y, por último, más allá de la política energética, está la motivación económica. La demanda de carbón en esta época en China es tan alta que el carbón mundial alcanza unos precios muy elevados, una situación que se agravaría en caso de seguir adelante con el desarrollo de nuevas centrales.

No obstante, hay que tener en cuenta que 100 GW para un país de tamaño medio supone un gran volumen, pero desde la perspectiva de China podría resultar en un ajuste del 10 o 20% de su capacidad.

En cuanto al impacto que podría tener esta medida en el sector de actividad de GPG, este estaría relacionado con un posible incremento de la demanda de componentes para parques solares o de aerogeneradores que incrementarían el precio de los mismos en otras partes del mundo, en especial al dedicar China su capacidad de producción al mercado doméstico.

Mientras que en China la mayor parte de la generación corresponde al Estado y las oportunidades serían principalmente para tecnólogos, en los próximos años los generadores independientes como GPG encontrarían su nicho en la apuesta por las energías renovables de países como La India.

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